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Edición 248

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Cada familia es un ensamble

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En este número elegimos tratar un tema que atraviesa a nuestra sociedad actualmente: las familias ensambladas.
En el medio, los argentinos fuimos protagonistas de una alegría que, aunque para muchos represente poco, resulta para la gran mayoría un anhelo esperado por mucho tiempo. Obviamente hablo del mundial, y de la gran actuación de nuestro seleccionado que volvió a inundar las calles argentinas de cantos y festejos.
Compartimos esa alegría y nos llenamos de orgullo por lo que se ha logrado dejando las individualidades de lado y trabajando en conjunto, dándole prioridad al equipo; la única forma en que se pueden conseguir tamaños logros.
Y aunque parezca extraño, todo tiene un punto de contacto porque este meritorio trabajo en grupo, en equipo, al igual que esa alegría que se contagia y se transforma incluso en optimismo, ha hecho que en estas semanas mundialistas vivamos un clima de mayor armonía social.
¿Qué tiene que ver todo esto con familias ensambladas?
Desde mi mirada creo, sin temor a equivocarme, que podemos hacer una analogía entre las personas, las familias y la sociedad, con los átomos, las moléculas y la materia.
Busqué definiciones correctas y coloquiales para entender:
Un átomo es la menor cantidad de un elemento químico que tiene existencia propia.
Los átomos se reúnen para constituir moléculas. A su vez, las moléculas se unen para formar sustancias. La materia está formada por pequeñas partículas que están en constante movimiento. Hay fuerzas de atracción entre las partículas que forman la materia. Esas fuerzas de atracción tienen que ver con cargas positivas, neutras o negativas (protones, neutrones, electrones).
Definitivamente creo que las personas pueden encasillarse en esas tres categorías y a partir de allí conformar en forma cambiante nuevas estructuras familiares y sociales, re-vinculándose a partir de uniones más saludables.
Con lo cual aceptar nuevos modelos de convivencia no tiene que resultar algo negativo, si no por el contrario, una oportunidad de mejorar lo que en muchos casos por miedo al cambio hemos aceptado, tolerado o resistido hasta los límites del dolor.
En última instancia esta vida es corta y el tiempo para ser feliz se achica, así que vivirla de una forma saludable es el reto.
¡Hasta la próxima!


Marcos Veleff